sábado, 29 de octubre de 2011

Mi primera tortilla de papas...

...fue un desastre. La verdad es que tenía forma de cualquier cosa excepto de tortilla de patatas, pero al menos era comestible. Creo que el error fue echar el huevo con las patatas en aceite demasiado caliente.

Ya llevo una semana en el nuevo piso y estoy más cómodo, pero, aún así, tengo que decir que esto de la erasmus es un poco agobiante. Tengo demasiadas cosas que hacer y demasiadas cosas para hacer. No sé si eso es bueno o malo, pero aquí te das cuenta de que los días deberían tener más horas. Además, los horarios cambian: pese a que estamos en la misma franja horaria que en España, aquí se come a las 12 o a las 13 del mediodía, y la gente se despierta también antes, pero anochece mucho más temprano.

Berlín es una ciudad que no se puede conocer en una semana. La ciudad no tiene un conjunto arquitectónico antiguo ni nada parecido, como puede ocurrir en Sevilla, y se mezclan los edificios modernos con edificios de hace 100 años. Por eso, a primera vista, la ciudad no es especialmente bonita, sino más bien fría. La arquitectura es más bien sobria y poco ornamentada. Entonces, para descubrir Berlín, hay que perderse por los barrios. Entonces es cuando realmente te das cuenta del ritmo de la ciudad. En todas las calles hay muchas tiendas, muchísimas de ellas de comida (que por cierto es bastante barata), donde se puede encontrar gente a cualquier hora del día. En muchas estaciones de metro y tren se pueden encontrar también tiendas pequeñas donde venden currywurst, crepes, desayunos, etc.

Cambiando un poco de tema, me he dado cuenta de que uno de los objetivos principales de mi erasmus, a parte de aprender alemán, va a ser obtener un C2 en Doblado de ropa (supongo que es el nivel que tiene mi madre). Por mucho que lo intento, la ropa nunca queda doblada perfectamente, pero espero que al terminar el año pueda enseñar orgulloso un cajón con ropa perfectamente doblada.

jueves, 20 de octubre de 2011

Mudanza y primera lavadora

Ayer fue día de mudanza.

No sé si lo he contado ya, pero gracias a Marcos, un chaval que he conocido a través de Manu, he conseguido piso. Manu es un chaval de Sevilla que estuvo de erasmus en Berlín hace dos años, por eso contacté con él para que me explicara cómo era todo esto. Estando aquí conoció a Marcos, que también estaba de erasmus, y que había vuelto en septiembre a Berlín para intentar hacer el proyecto. Al final se ha tenido que ir porque no le daban la beca para hacer el proyecto.

Bueno, entonces me levanté a las 6 y pico para ir a casa de Marcos a que me diera las llaves de la casa; llegué a las 8 (él se tenía que ir al aeropuerto a esa hora aproximadamente) y le acompañé a la parada de metro para ayudarle con las maletas. Volví a casa e hice una compra en el Kaiser's de al lado. Kaiser's es una cadena de supermercados de Alemania, como Aldi o Netto, aunque un poco más cara según dicen, pero tengo uno 24h en la misma esquina de la calle, por lo tanto creo que le van a dar al Netto por el anetto.

Después me eché un siestazo que cuando me desperté no sabía ni dónde estaba. Aquí lo que casi todo el mundo usa, en lugar de sábanas, es directamente un edredón del Ikea, así que me levanté sudando como un pollo. Eso sí, pude tapar la ventana, no como en la residencia. En Alemania el tema de las cortinas no lo dominan mucho todavía, y olvidaos de las persianas porque no hay (es normal, al fin y al cabo hay pocas horas de luz), pero en mi habitación hay una cortinita de esas que se baja con una cuerda, así que lo he triunfao como los chichos.

La casa está de puta madre, en Prenzlauer Berg, una de las mejores zonas de Berlín (según me dijo Marcos, también es la zona de Europa con mayor proporción de padres jóvenes). Hay un montón de bares guapos y tiendecillas por la calle. Son dos habitaciones, cuarto de baño y cocina. Desde la ventana de mi cuarto veo la calle y los edificios de enfrente, que son bastante pintorescos para tratarse de Berlín, especialmente uno que hay a la izquierda que está bastante viejo y derruido, pero en el que aún vive gente. En mi habitación hay una tele vieja y un DVD que funcionan, pero tengo que comprar un DTD si quiero ver la tele. Mi compañero se llama Thomas, es de París y se dedica a comprar y vender vinilos (tiene la habitación llena de discos).

Bueno, tras la siesta fui a casa de Teresa para ayudarla a llevar sus cosas desde allí hasta mi residencia. Teresa es una colega que se va a quedar un tiempo en mi habitación de la residencia porque aún no ha encontrado piso. Joaquín se ofreció el día antes a ayudarme con la mudanza, y no le podía decir que no, así que a mitad de camino quedamos con él y también se vino con nosotros hasta Lichtenberg. Allí hice las maletas y después volvimos a mi casa con todo: dos maletas, una bolsa llena de trastos del Ikea y la guitarra y la mandolina. Fue un poco infernal pero llegamos vivos. A eso de las 20:30 estábamos yendo ya al famoso Agujero negro (Black hole), un bar de una residencia en el que ponen la cerveza de medio litro a 1€ y los cubatazos sin hielo a 2€... Pimpim, pompom y estás ya tó ciego. Menos mal que por el camino nos compramos unos perritos, que si no hubiera muerto. La mala noticia era que me tenía que ir temprano porque al día siguiente (hoy) tenía clase a las 8, lo cual significa levantarse a las 6.30, así que me fui de allí sobre las 23.30 con tres cervezas y un cubata whisky en el cuerpo. Me comí un falafel por el camino y caí en la cama... Cinco horitas de sueño y parriba, a viajar a Adlershof...

Si no sé ni cómo sigo vivo

martes, 18 de octubre de 2011

Primeras clases

Hoy he tenido las primeras dos clases reales de la erasmus: EMES (Eingeschafter mobiler und eingebetetter systeme, de sistemas empotrados), y Embodied artificial intelligence, a la cual realmente ya había tenido que asistir una vez antes del comienzo de las clases.

La primera es en alemán, y tengo que hacer un proyecto de mi elección y un examen al final del cuatrimestre. Sé que me va a costar seguir la clase, pero al menos el profesor usa transparencias que podemos descargar, y Marta y yo estuvimos hablando con él y había buen rollo. Además, nos deja hacer el proyecto y el examen en inglés sin problema.

La segunda, Embodied artificial intelligence, está formada por una serie de videoconferencias a nivel mundial sobre el tema de cómo llevar la inteligencia artificial a un "cuerpo", y cómo el cuerpo se relaciona con la inteligencia; se dan temas de robótica y cosas así... Y es en inglés, lo cual es un puntazo. Además, la voy a canjear por las dos asignaturas de Inteligencia artificial que tenemos en Sevilla, que por cierto son un coñazo. También hay que leer un libro y hacer unos ejercicios, pero no hay problema (excepto que el libro cuesta 38 pavazos)

Con respecto a la erasmus, esto es un no parar. Estás todo el día haciendo cosas, y el tiempo pasa volando. Además, en Berlín hay pocas horas de luz, y ahora en octubre es de noche a las 19.00, por lo tanto los días se te hacen más cortos también. Parte del tiempo lo pasas viajando en metro o tren de un sitio a otro; Berlín es enorme y para cruzártela puedes tardar bastante. Mucha gente lleva libros u otras cosas en el metro, yo me he comprado un cubo de Rubik, para irme un poco de friki.

lunes, 17 de octubre de 2011

Dos semanas y cinco días

Bueno, tras llevar un tiempo aquí, puedo decir que esto empieza a tomar forma. He de decir que estoy harto de leer entradas de blog que empiezan con un "siento haber tardado tanto en actualizar, pero blablablá", pero en este caso la verdad es que no paro. Hago demasiadas cosas cada día, y el día que no hago nada estoy demasiado cansado para escribir, y descanso de la juerga del día anterior.

Hoy por ejemplo me he levantado a las 7 de la mañana para ir a Adlershof, el -inhóspito- lugar donde se encuentra mi campus (si bien el edificio principal de la Humboldt está en el centro), y he tenido una presentación de todas las asignaturas que se dan este semestre. Aquí en Alemania, la oferta de asignaturas depende de la ley de la oferta y la demanda, es decir, si una asignatura no se demanda, termina desapareciendo. Por ello, los planes no son estáticos y van cambiando con los años. A lo mejor una asignatura se da un año sí y otro no, y así sucesivamente. Por suerte, por ahora parece que no va a ser necesario cambiar mi acuerdo de estudios.

Quedé a las 9.30 con Marta en la estación donde te deja el S-Bahn que va a Adlershof, y fuimos a la facultad. Buscamos a nuestra cordinadora pero no estaba, y nos ofrecieron meternos en el aula donde se estaban llevando a cabo las presentaciones. Cada jefe de departamento explicaba el departamento y las asignaturas que ofrecía. Estuvimos ahí dos horas metidos y después volvimos a buscar a la cordinadora. Tras eso estuvimos buscando las asignaturas por internet y después reservé un libro que hace falta para una de ellas. Comimos en el mensa (así se llaman aquí los comedores de las facultades) y después volvimos. Marta me ofreció ir con ella a una zona comercial, porque había quedado con gente para comprar, así que al final terminé con Néstor y otro chaval buscando cosas por ahí (necesito un abrigo gordo ya!). Después quedé con Alicia y con ella seguí buscando un abrigo. Mas tarde fuimos con todos los que nos juntamos y terminamos fumando cachimba en una tetería en Charlottenburg, en el oeste. Después llegué a mi casa, aunque esta gente siguió por ahí, pero yo preferí hacerme la comida en casa, que si no se pone mala y no es plan, chavales.

Eso es un día típico erasmus: pasarte 15 horas en la calle y volver únicamente para dormir :D

martes, 4 de octubre de 2011

Vine siendo erasmus, terminé siendo ermitaño

La llegada fue un poco accidentada, pero finalmente tengo tiempo para escribir algo aquí. Aterricé en el aeropuerto de Tegel el miércoles 28 a las 18:00 o así, y tras una hora de viaje en autobús, tren y tranvía, llegué a la residencia. A esa hora aquí ya era noche cerrada. Al entrar en la zona, mis esperanzas de encontrar algo que se pareciera remotamente a una recepción se esfumaron. Allí no había nada, excepto dos personas tomando cerveza en un banco. Le pregunté a uno de ellos y me dijo que a esa hora ya no podía entrar. Por suerte había conocido hace unos meses a Alicia, una chica española que ya estaba en un piso, y ella me salvó la vida. Estuve en su casa hasta que el martes 4 conseguí la residencia, y aquí estoy.

Qué decir de la residencia, es una maravilla...

No, ahora en serio.

Apesta.

No sabría cómo describir el lugar en el que se encuentra, pero es una mezcla de bosque lluvioso templado y praderas con pastos para ovejas, con edificios abandonados llenos de grafittis y tíos cortando las malas hierbas con hoces. Todo ello bañado con el olor de la materia verde en descomposición, y algún que otro mapache. Y ardillas. Para llegar al supermercado más próximo tengo que coger un tranvía, y olvídate de encontrar un bar por aquí cerca. En definitiva, de las residencias que me podrían haber dado, es la peor.

Parece que los que me dieron la residencia se creyeron que vine a hacerme una cabaña en un árbol y convertirme en ermitaño, pero no... Espero no tener que llegar a ese punto